“Psicología de las masas y análisis del yo”

Publicado: 22 mayo, 2015 en Psicología
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Un excelente análisis del comportamiento humano, fundamental para comprender como actúa el humano en sus distintos estamentos, desde un grupo pequeño a lo que es la masa. 

Este es un resumen del contenido, al final dejo el pdf completo para descargar, son alrededor de 40 páginas.

“Psicología de las masas y análisis del yo”

Sigmund Freud

Introducción.
La relación que tiene el individuo con todos los vinculo con los que se relaciona (pares, objeto de amor, etc.) pueden ser considerados fenómenos sociales. Estos entran en oposición con otros fenómenos que los hemos denominado narcisistas, donde la satisfacción pulsional se sustrae del influjo de otras personas o renuncia a estas.
La psicología de las masas trata al individuo como miembro de un linaje de un pueblo, de una casta, de un estamento, de una institución, o como integrante de una multitud organizada en forma de masa durante cierto lapso y para determinado fin.
Freud, parte de considerar a la pulsión social, como no originaria e irreducible, y contemplando la posibilidad de que su origen pueda hallarse en el seno de la familia.

Le Bon y su descripción del alma de las masas.
Le bon explica en “Psicología de las masas” la relación de los individuos con su medio: “… el rasgo mas notable de una masa psicológica: cualesquiera que sean los individuos que la componen (…), el mero hecho de hallarse transformados en una masa los dota de una especie de alma colectiva en virtud de cual sienten, piensan y actúan de manera exactamente distinta de cómo sentiría, pensaría y actuaría cada uno de ellos en forma aislada…”
Si los individuos dentro de una masa están ligados en una unidad, tiene que haber algo que los una, que sea lo característico de la misma. En la masa, según Le Bon, desaparecen las adquisiciones de los individuos y por lo tanto su peculariedad, lo heterogéneo se hunde en lo homogéneo.
Se establece de esta manera, un “promedio en los individuos de la masa”. Sin embargo, aparecen también nuevas propiedades a causa de:
– dentro de la masa el individuo adquiere un sentimiento de poder invencible que le permite entregarse a instintos que aislado no lo hubiese hecho. Así, tendrá menos motivos para controlarlo, porque dentro de la masa anónima, desaparece totalmente el sentimiento de la responsabilidad. Freud, agrega a esta causa que el individuo, al entrar a la masa, queda sometido a condiciones que le permiten echar por tierra las represiones de sus mociones pulsionales inconcientes. Las propiedades nuevas son, las exteriorizaciones de ese inconciente que contiene como disposición toda la maldad humana, y la desaparición de la conciencia moral (angustia social).
– una segunda causa es el contagio , contribuye igualmente a hacer que en las masas se exterioricen rasgos especiales y al mismo tiempo marcar la orientación de otros. En la multitud, todo sentimiento y todo acto son contagiosos, de tal manera que el individuo sacrifica su interés personal al interés colectivo.
– hay una tercera causa, la mas importante, que determina en los individuos de una masa particulares propiedades diferentes a las del individuo aislado, esta es la sugestionalidad , de la cual el contagio es solo un efecto. El individuo inmerso en una masa después de un cierto tiempo se encuentra en un estado singular, similar a la fascinación. La personalidad conciente ha desaparecido por completo, la voluntad y el discernimiento quedan abolidos. No tiene ya conciencia de sus actos. El contagio ha de ser una exteriorización de la sugestionalidad.
Por otra parte, este autor también plantea que la masa es impulsiva, voluble y excitable. Es guiada casi con exclusividad por lo inconciente. No soporta demora entre su apetito y la realización de lo apetecido. Aparece un sentimiento de omnipotencia, desaparece el concepto de lo imposible. La masa es influible, crédula y acrílica. Los sentimientos de la misma son simples y exaltados, solo es estimulada por estímulos desmedidos. En relación con la autoridad, quiere ser dominada y sometida la mismo tiempo.
– existe una cuarta causa, que tiene que ver con la idea de identificar el alma de las masas con el alma de los primitivos. En las masas las ideas opuestas pueden coexistir y tolerarse sin que su contradicción de por resultado un conflicto. Esta sujeta al poder “mágico” de las palabras. Además, nunca conocieron lo real, piden ilusiones, a las que no pueden renunciar, lo irreal siempre prevalece ante lo real.
Siguiendo la exposición de Le Bon, quien argumenta, que los individuos tan pronto se encuentran unidos se ponen instintivamente bajo la autoridad de un jefe. Entiende que los conductores adquieren su predicamento por las ideas que los fanatizan a ellos mismos. Tanto esas ideas, como los conductores tienen la característica de un poder “misterioso” denominado prestigio (paraliza por completo nuestra capacidad de critica), lo que provocaría la fascinación en la masa.
Otras apreciaciones de la vida anímica colectiva.
Todo lo que Le Bon expone, no aporta nada nuevo, ha sido dicho con anterioridad.
Bajo el nombre de “masas” se reunieron formaciones diferentes que es preciso distinguir. Las masas de las que habla Le Bon son las “masas efímeras”, que se aglomeran por la reunión de individuos de diversos tipos con miras a un interés pasajero. Pero también existen las “masas estables” a las que los seres humanos consagran su vida y que se encarnan en las instituciones de la sociedad.
La tarea consiste en procurar a la masa las mismas propiedades que eran características del individuo y se le borraron por la formación de masa. En efecto, el individuo poseía (fuera de la masa) su continuidad, su conciencia de si, sus tradiciones y usos, y se mantenía separado de otros con quienes rivalizaba. Esta especificidad es la que había perdido por su ingreso a la masa.

Sugestión y libido.
En una masa el individuo experimenta por influencia de ella, una alteración a menudo profunda en su actividad anímica. Su afectividad se acrecienta extraordinariamente, su rendimiento intelectual sufre una notable disminución. Ambos procesos apuntan a una nivelación con los otros individuos de la masa, resultado que solo puede alcanzarse por la cancelación de las inhibiciones pulsionales propias de cada individuo y por la renuncia a las inclinaciones que le se ha plasmado. Estos elementos pueden contrarrestarse mediante una organización mas elevada de las masas.
Freud rechaza la idea de la sugestionabilidad e intenta aplicar el concepto de libido, al que considera como la energía (considerada como magnitud cuantitativa) de aquellas pulsiones que tienen que ver con todo lo que puede sintetizarse como amor.
Vínculos de amor constituyen también lo esencial de las masas.  Lo que correspondería a tales vínculos esta oculto en la sugestión. Al respecto establece dos reflexiones que son:
– la masa se mantiene cohesionada por algún poder, que es el Eros.
– si el individuo resigna su peculariedad en la masa y se deja sugerir por otros, se tiene la impresión de que lo hace porque siente la necesidad de estar de acuerdo con ellos y de no oponérseles por “amor a ellos”.

Dos masas artificiales: iglesia y ejército.
Morfología de las masas: efímeras/duraderas; homogéneas/heterogéneas; naturales/artificiales; primitivas/articuladas; sin conductor/con conductor.
Iglesia y ejército son masas artificiales, se emplea cierta compulsión externa para prevenir su disolución e impedir alteraciones de su estructura.
Existe una falta de libertad. Cuando las masas artificiales se descomponen se genera el pánico. Se desoye al jefe y cada uno se cuida a si mismo. Si los lazos recíprocos se disuelven se libera una angustia sin sentido.
Cuando los individuos dominados por la angustia pánica cuidan de si mismos se dan cuenta de que han cesado esas ligazones afectivas que hasta entonces les rebajaban el peligro. Lo que sucede es que la angustia pánica supone al aflojamiento de la estructura libidinosa de la masa.
La angustia crece en la masa por contagio.
En un individuo la angustia será provocada por la magnitud del peligro o por la ausencia de ligazones afectivas, que es lo que ocurre en la angustia neurótica.
De igual modo el pánico nace por el aumento del peligro que afecta a todos, o por el cese de las ligazones afectivas que cohesionan a la masa.
El principal fenómeno de la psicología de las masas: la falta de libertad del individuo dentro de ellas.

Otras tareas y orientaciones de trabajo.
En los ejemplos expuestos anteriormente, nos encontramos con dos tipos de masa artificiales. Una donde los lazos afectivos son generados a partir de la ligazón con el líder, y otro por los individuos entre si. Una multitud no es una masa hasta que no aparecen lazos entre si.
El conductor o la idea pueden ser negativas (odio a una persona /institución) pero podría producir igual efecto unitivo y generar ligazones parecidas que la dependencia positiva.
Son ligazones libidinales las que caracterizan a la masa.

La identificación.
El psicoanálisis conoce la identificación como la más temprana exteriorización de una ligazón afectiva con otra persona. Tempranamente en la vida del niño se produce la identificación con el padre, a quien toma como modelo. Simultáneamente se da u segundo lazo psicológico: el varón toma a la madre como un objeto sexual. Ambos sentimientos coexisten un tiempo sin influirse ni perturbarse entre si. Desde el comienzo la identificación es ambivalente: puede darse vuelta hacia la expresión de la ternura o hacia el deseo de eliminación.
La identificación:
Es la forma más originaria de ligazón afectiva con un objeto.
Pasa a sustituir a una ligazón libidinosa de objeto por la vía represiva, mediante introveccion del objeto en el yo.
Puede nacer a raíz de cualquier comunidad que llegue a percibirse en una persona que no es objeto de las pulsiones sexuales.
La ligazón reciproca entre los individuos de la masa tiene la naturaleza de una identificación de esta clase (mediante una importante comunidad afectiva) esa comunidad reside en el modo de la ligazón con el conductor.

El instinto gregario.
Caracteres de la masa: falta de autonomía e iniciativa individual; y la uniformidad de su reacción con la de todos los otros.
La masa exhibe un cuadro inequívoco de regresión de la actividad anímica a un estadio anterior. Este cuadro se da en las masas comunes mientras que en las de alta organización, artificiales se las puede detener en buena medida.
Se tiene la impresión de un estado en que la moción afectiva del individuo y su acto intelectual  son demasiado débiles para hacerse valer por si solos.
Los estados anímicos que se han descrito en la masa, Trotter los deriva de un instinto gregario innato en los hombres. Este instinto es la expresión de la tendencia de todos los seres vivos de formar unidades cada vez más amplias. El individuo se siente incompleto cuando esta solo.
La crítica que realiza Freud es que el instinto gregario no deja lugar a la figura del conductor, ese se añade a la masa solo de modo contingente, para él la esencia de la masa no puede concebirse descuidando al conductor.
El instinto gregario surge del trato igualitario para todos. Ninguno debe querer destacarse, todos deberían ser iguales y poseer lo mismo, la justicia social significa que un o se deniega a cosas para que otros también puedan renunciar a ellas o no puedan exigirlas. Esta exigencia de igualdad es la raíz de la conciencia moral social y del sentimiento del deber.

La masa es representada como la horda primaria.
Cada individuo es miembro de muchas masas, tiene múltiples ligazones de identificación y ha edificado su ideal del yo según los más diversos modelos. Cada individuo participa del alma de muchas masas: su raza, su estamento, su comunidad de credo, su comunidad estatal, etc. y puede elevarse por encima de ello hasta lograr una particular autonomía y de originalidad.
Las masas efímeras desaparecen sin dejar huellas del desarrollo individual. Se comprende diciendo que el individuo resigna su ideal del yo y lo permuta por el ideal de la masa corporizado en el conductor. Esto no tiene igual magnitud en todos los casos. En muchos individuos la separación entre su yo y su ideal del yo no llega demasiado lejos. Circunstancia que facilita la elección del conductor porque a menudo solo necesita poseer las propiedades típicas de estos individuos. Los otros cuyo ideal del yo no se habría corporizado en su persona en otras circunstancias sin que mediase corrección son arrasados por identificación.

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